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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.
Dedicado a mi nieto Jorge, el ángel que tengo, Y a la memoria de mi nieto Nacho, el ángel que me falta, Y a la unidad de neonatos del hospital Miguel Servet , de Zaragoza Le contaron que no poseían ni cuerpo ni sexo, solo alas. Le contaron que, algunos, se habían rebelado contra un ser supremo y, por eso, por orgullo y por soberbia, fueron arrojados al reino de las tinieblas. Hasta pasados más de veinte años, ella, no encontró la verdad de aquella historia: Sus inmensos ojos verdes cobraron un tinte violáceo cuando dio a luz al primero, y al segundo. Al verlos, no hubo un rostro más plácido que el suyo. A la puerta del quirófano, el amor de su vida, el padre de sus hijos, intentaba calmar sus miedos justificando con su silencio el respeto a los miedos de los otros. Sin embargo, para todos los que le rodeaban y les querían, aquel silencio se unía al de ellos en forma de plegaria. ©©© Shhhh, Shhhh.... Eres un doble sueño vestido de niño. Shhhh, Shhhh.... Es hora de dormir. Es hora de cambiar al sueño su nombre. ¿Qué fue del cuerpo que te esperaba para que lo vieras y no olvidaras nunca? Te contaré una historia, acariciando este momento de paz, lejos ya del largo camino del dolor. Una historia con olores a principios de otoño, a agua de rosas, a ráfagas de cierzo, y a perlas de lluvia. Te contare historias de ángeles que duermen entre cristales. Ángeles hechos con trozos de amor, de ilusión y de esperanza, plantados en la tierra. Te contaré historias de vientres ya vacíos, de senos aún hinchados, de bocas deseosas de besar. Y de temblorosas y entrelazadas manos apoyadas sobre cristales de esperanza. Te contaré historias de pequeños y dolientes ángeles, instalados en la dulce tentación de poseer un nombre. Ángeles reflejados en el vientre que los contuvo. Te contaré historias de ángeles de más colores que el blanco. Ángeles prematuros y vulnerables, y ángeles de rasgos diferentes. Te contaré historias de ángeles adormecidos en un mundo imperfecto. Ángeles entre mascarillas, y batas verdes y blancas. Te contaré historias de ángeles que permanecen para siempre en la memoria, en el corazón y en la boca. Ángeles, auténticos y verdaderos ángeles, poseedores de cuerpo, de sexo, sin alas. Te contaré la historia de un ángel que se oculta en tu mirada, mientras siento que solo es lluvia lo que resbala por mis mejillas. Exótico aroma en la habitación 210 Dulce recuerdo sobre mi cuerpo de los caramelos La pasión todavía perdura en mis pensamientos Demasiado tarde, ya he cogido el primer metro Entrará despacio para no despertarme Notará el ahogo incesante del hombre despechado Dejará un "llámame cuando puedas" Casi pierdo el segundo metro. La cobardía me transforma en fugitiva Demasiado indecente para expresarlo La decisión es ya definitiva Sólo serás un recuerdo concreto Madrid se va disipando A lo lejos queda la estación. En primera persona De regreso hacia su tierra En la mochila abundan los recuerdos Se mete un caramelo en la boca Esos fados a la luz de la luna. En su cabeza el próximo viaje Aroma a infusiones Quizás a un lugar exótico Bohemia y aventurera. Camina hacia su casa Ignora la nota sobre la mesa No le avisará cuando llegue Rompe todos los billetes de metro. Sabe que no puede ser No entiende su espíritu luchador El ahogo de permanecer inmóvil Se bebe dos copas de vino. Mañana preparará el itinerario. Volverá a la estación, tan familiar, tan cálida. En tercera persona Llegué huyendo de antiguas creencias, Antiguas creencias huecas, sin sentido, Agarrándome a la lógica, a la razón Que no me habían enseñado antes. Llegué y sin avisar Me asaltaron mis viejos rezos. Aparecieron ante mí en forma de Virgen Ofreciéndome la ayuda que nunca antes me dio. Pero ya no la creo. Porque ahora sé Que hay muchas vírgenes. Vírgenes que a mí no me dicen nada, Nada de lo que creen los demás. A mí me dicen otras cosas que nadie escucha: Dicen que estaban aquí antes, Que hace siglos las crearon hombres, Padres de nuestras madres Que creían porque debían hacerlo, Que vivían sometidos a lo irracional, Que no podían pensar solos, Que no conocían mujeres libres, Que obedecían a la cruz o a la tierra Y que ya no están. Y ahora lo que creo Es que debo recordar todo lo que ellas me dicen. Debo hacer que nada se repita, Que todo eso se quede en el pasado, Que no tengamos que obedecer ni a cruces ni a tierras, Que seamos libres, Que conozcamos los antecedentes Y que respetemos a nuestras vírgenes Aunque nos digan a cada uno cosas diferentes. Marisa Fanlo Mermejo, 7 de enero de 2007 A Miriam Reyes Poeta y musa Hacedora de pensamientos Constructora de sueños y transformadora de palabras Latente torbellino de ideas Mágica magia de estrellas y luna de sombras y de noche Mostradora de sueños La verdad es su mirada Sonrisa que no miente Oda y verso Letrilla y poema elevados hacia un infinito de color Su voz melodiosa Buscadora de caminos Orense Venezuela Barcelona La que vive sueña escribe compone enseña La que no hiere al corregir La poeta La primera que conozco en persona en vivo Y en directo La musa Numen O inspiración poética Mi profesora A Miriam Reyes Julia Gallego Ha participado en numerosas publicaciones como Turia, Texturas, La Venencia, Hojas Literarias, Hojas Iconoclastas, El Vendedor de Paparrayos, La más bella, La vieja factoría, Mono Gráfico, Hielo Negro, Literbasura, Annabel Lee , Vinalia Trippers, Atrocity Exhibition, Heraldo de Aragón, Otras Formas, El Pez que todo lo ve, Etcétera y Zona de Obras. HAY OTROS MUNDOS, PERO ESTÁN EN MI CABEZA Óscar Sipán Sanz A VECES IMAGINO un hombre sentado delante de una máquina de escribir intentando desprenderse de todo lo que no le gusta y vive en su interior. Tiene la mirada fija en el folio y las mandíbulas apretadas, como si lo fueran a fusilar de un momento a otro. Sus dedos, huesudos y estilizados como los de un pianista, reposan delicadamente sobre las teclas, esperando una señal del cielo o del cerebro, lo mismo da. Van pasando los minutos y los dedos comienzan a impacientarse, haciéndolo notar con un ligero temblor que parte de las articulaciones y se extiende hasta las puntas de las yemas. De repente, comienzan a moverse con soltura: la inspiración se ha posado en el árbol muerto. Las letras se imprimen con fuerza, instantáneas, oscuras y mágicas, y destrozan la quietud de la máquina y la blancura del folio. El hombre escribe durante media hora y luego lee en voz alta: "A VECES IMAGINO un hombre sentado delante de un teléfono rojo. La luna ilumina el comedor con sus rayos de plata y el hombre espera y se desespera. En varias ocasiones ha creído escuchar el poderoso retumbar del aparato, pero todo ha sido producto de su imaginación. Tiene el ceño fruncido, lo que le da un aspecto de inspector de policía, y las manos colocadas una encima de la otra, casi suplicantes. Los gatos rebañan los tejados en busca de salchichas y desperdicios que la mujer del carnicero les habrá hecho llegar. Caminan muy tiesos, con la cola parda erguida, en actitud desafiante, y sus ojos extraños y llenos de personalidad se clavan en los del hombre que, sentado junto al teléfono rojo, les mira a través del cristal dejando escapar una lágrima de amargura. De repente, el teléfono rojo explota como una bomba en unos grandes almacenes, inesperadamente, y lo saca de su triste letargo. Lo descuelga ilusionado y alguien susurra: A VECES IMAGINO un hombre sentado en las frías escaleras de una casa vieja de un barrio obrero cualquiera. Tiene el culo congelado de tanto esperar sobre los escalones de piedra y le duele enormemente el coxis. Sus ojos parecen reñidos entre sí; mientras el izquierdo acaricia el buzón -un buzón pintado de azul cielo con una plaquita en la que hay escrito un nombre y dos apellidos-, el derecho vigila, como un detective a sueldo, la puerta de entrada. Desde hace mucho, mucho tiempo espera una carta que nunca llega; ineludiblemente, se siente como el protagonista de El coronel no tiene quien le escriba. De repente, sus oídos perciben un clac, clac, clac que bien podría ser el carrito amarillo con la insignia de correos arrastrado por el cartero. Instintivamente, tensa los músculos semidormidos y se levanta como un resorte. En el ambiente del portal la esperanza es tangible; tangible como un sombrero hongo. El cartero lo ve de pie, pálido y con una mueca de ansiedad y desesperación en el rostro que le delata y, aunque sintiéndose un canalla, agita la cabeza de un lado para otro, rompiendo la ilusión de un hombre en mil pedazos. Reparte las cartas con rapidez y diligencia y enfila sus pasos hacia el exterior. Nada más doblar la esquina, se encuentra con una poetisa de enormes ojos azules y largas pestañas como carreteras que, tras besarle dos veces en las mejillas, le dice: A VECES IMAGINO un hombre sentado en una mecedora de mimbre analizando un retrato femenino en blanco y negro, a la vez que tararea I Believe In You de Neil Young. Sus ojos recorren el rostro de la mujer como buscando respuestas. Besa mentalmente sus párpados tristes, mordisquea los lóbulos de sus orejas y termina lamiendo unos labios sensuales y angulosos como los de una mujer pintada por Balthus. La canción se une con el retrato como un puzzle bien hecho y termina explotando en su cabeza. El hombre se retuerce de melancolía y dolor e intenta apartar los recuerdos de un manotazo. Se levanta con el rostro desencajado y se dirige hacia el mueble-bar. Saca una botella de whisky medio vacía y un vaso de cristal opaco -reflejándose momentamente en el espejo interior-, se sirve una generosa dosis y se la toma de un solo trago junto con sus lágrimas". A VECES IMAGINO UN HOMBRE SENTADO DELANTE DE UNA MÁQUINA DE ESCRIBIR Y ME SORPRENDO ENORMEMENTE AL DESCUBRIR QUE, POR EXTRAÑO Y RETORCIDO QUE PAREZCA, ESE HOMBRE SOY YO. El plazo de presentación de trabajos al concurso de relatos cortos "Tomás Seral y Casas" ya está abierto y finalizará el próximo 23 de febrero. En el certamen podrán participar todas las personas que lo deseen a nivel nacional con trabajos con una extensión mínima de un folio y un máximo de treinta folios mecanografiados y escritos por una sola cara. El tema del relato será libre y se podrán presentar dos originales por autor, por cuadruplicado cada ejemplar. Los participantes se repartirán en tres categorías: "A" hasta 12 años --optarán a un premio de 100 euros--, "B" de 13 a 17 años --premio de 200 euros-- y "C" Adultos de 18 años en adelante con un premio de 600 euros y la publicación del relato. También habrá un accésit de 150 euros al ´Mejor relato local´. Los de la categoría "A" podrán presentar los trabajos escritos a bolígrafo. Los trabajos originales se presentarán bajo seudónimo. Se deberá acompañar con un sobre cerrado en cuyo interior deberán figurar los datos personales del autor: nombre, edad, domicilio, teléfono, categoría en la que participa y título del relato. En el exterior habrá que indicar el seudónimo y categoría. El lugar de presentación de los trabajos es la Biblioteca Pública Municipal de Alagón (plaza de la Alhóndiga, 20, bajo 50.630 Alagón, Zaragoza). El fallo del jurado y la entrega de premios serán el 20 de abril. Los trabajos premiados quedarán en poder de la Biblioteca Pública Municipal de Alagón que se reservará el derecho de utilizarlos. Otoño y flores secas Como gusanos en mi bolsillo Otoño de tristes parques De cruces por todas partes De castillos De palacios Una carrera hacia el tranvía Unas flores rotas que antes no lo estaban Flores que me diste después del helado Un ticket de tres sesenta justo antes del final El final que ninguno imaginamos Recuerdos con la fecha estampada Una fecha que no recordaré Otro otoño y más flores secas Como gusanos en mi bolsillo Otros recuerdos de otros tranvías Y más flores rotas Los borrarán En primera persona Se conocieron hace quince años Una enfermera loca y un economista cuerdo Otra relación rota y la soledad rota del extranjero Levis y pelo cardado y camisas de padre a los veintitrés años Un rollo de un curso Sin más posibilidades Entre fiestas y borracheras Libros y apuntes Cafés y noches en vela Sobrevivió Él quiso enseñarle su vida en Portugal Quería quedársela para siempre allí Analizaba el mercado y jugaba con él Bajaba los precios para atraerla Y luego los subía en Zaragoza Pero ella no iba para quedarse Iba siempre de vacaciones Como mucho a poner inyecciones O a curar heridas que no cicatrizaban Guardaba recuerdos de todo como si no fuera a volver allí Entradas a palacios y castillos Billetes de tranvías Tickets de helados De cenas o comidas Él siguió viajando a Zaragoza Pero nunca guardó nada Ni las entradas de cine Ni la de los Dire Straits Nada de los bares del Casco Años y más años Ella siguió yendo de vacaciones De vez en cuando una transfusión Pero los virus crecen y se reproducen Y el mercado y los precios le importan una mierda Ahora ella mira un ticket de 3,60 Del último helado Del último viaje Y unas flores secas Rotas en pedazos En tercera persona Fecha: 24/01/2007 01:31. Habito las casas cuando están ausentes aseo sus suelos, recojo sus ropas a la vez que invado sus reducidos mundos. Cuido sus tesoros valiosos y extraños con sumo cuidado. Sus casa despiertan en mi profundas emociones unas son dulces otras amargas. Casas que hielan otras que atrapan, casas pasadizo hacía otros mundos. Casas que ahogan y también las que marcan. Casas en las que viví pero no me poseyeron sólo una, la tuya fué mi casa siempre. A todas ellas llevo hundidas en mi mente como viejos fantasmas de un pantano que resurgen cada día que abro una nueva puerta. --------------------------- Arrate Gallego |