TALLER DE CREACIÓN LITERARIA DE PINA DE EBRO pinaescribe@gmail.com |
![]() Mándanos tus relatos y sugerencias a nuestro correo: pinaescribe@gmail.com
|
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2006.
I Floto en un mar de azúcar entre regaliz rojo y caramelos de menta con pipas Churruca de paquete grande arroz inflado y patatas fritas. Navego en las podridas aguas del papel cuché mientras veo pasar la vida por el ventanuco en mi solitario encierro hexagonal me emborracho de dulces y vinagreta. Un rayo de sol golpea las horas pesadas y orondas y un gorrión picotea mi paciencia. JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ- NOVIEMBRE 2006 Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Cielo ha muerto. Hoy hace un año y ella sigue en todas partes. En su despacho de diputación, Y en el cuadro que eligió; En el directorio de los teléfonos, con su nombre al lado del 8892; En mi lista de direcciones electrónicas, Con la suya sin borrar todavía; En la bandeja de entrada, en el mensaje de navidad de su marido y su hijo; En el despacho de la sede Donde tienen la foto de todas; En esa foto de todas las mujeres Que ya no podremos repetir; En la plaza que inaugurábamos Cuando me llamaron para avisarme; En la carrocería de mi coche Con un golpe del día de su funeral; En todos los recuerdos de mi trabajo Que tienen mi madre y mi tía; En el cabello de ángel de mi madre, Que le dio la receta para hacerlo; En todos los actos a los que viene su familia. Pero Cielo ha muerto. Marisa, mayo de 2006 La Virgen es buena, Siempre me espera encima de mi cama. Una madre protectora, Con un manto azul, Con un niño en brazos, Con tristeza en la mirada. No podrá salvarlo. La niña quería ser buena, Y rezaba, Siempre en la oscuridad, Para no ser vista, Para ocultarse. Y la Virgen la miraba fijamente, Con su tristeza infinita, Profunda. Miraba su pelo corto, Crespado y pelirrojo. Pero no la oía. Había mucho ruido alrededor. Ahora la Virgen está quieta, Su manto azul se cae a trozos. Ya no mira nada, Está como muerta y es muy fea. No bajó a ejercer de peluquera, No consiguió alisarle la melena, Ni hallar el tono rubio deseado. El niño y la niña fueron hacia el ruido. No pudo salvarnos. Marisa, junio 2006 Miraba a través de la ventana El mundo me parecía muy limitado Gente variopinta que atravesaba la infinita calle Imaginaba sus nombres y sus vidas No me gustaba el ruido estremecedor de los coches No me gustaban los días grises y melancólicos No me gustaba la ciudad A mis ojos párvulos tampoco Me encantó la idea de cambiar... Llegaron –puedo decir tal vez- aquellos años tan mágicos e interminables Los amigos devotos y no devotos El olor tierno a pan y hojas otoñales El primer revolcón junto al río Las expediciones con mochila y bicicleta El rabino de la abuela con perras gordas Los cigarrillos compartidos clandestinamente Subir a tientas las escaleras aquellas madrugadas del sábado Me gustaba el piar de los pájaros Pensaba en mi próximo destino Me gustaba el pueblo No fue difícil elegir itinerario Me gustaba el paisaje que miraba a través de los cristales El fervor y el anhelo llenaron mi equipaje... La bella Florencia me excitaba Cinco años adorando el “Duomo” y su “campanile” Las joyerías del “Ponte vecchio” Aquella pizza suculenta en mi barrio bohemio Aquellos alumnos que hicieron tan grata mi profesión Aquel hombre seductor llamado David Me gustaban los viajes en tren No me gustaban los “carabiniere” Me gustaba el “bellissima” del vecino de enfrente Echaba de menos el “cuéntame” de Patricia Me gustaba el arte renacentista No me gustaba el teléfono Descolgué y dije “vuelvo con vosotros” Ahora estoy aquí Todo me es familiar Este lugar lo he vivido Tras ese cálido abrazo de las nueve Miro de reojo el mapa... Amanda Carreras, noviembre 2006 |