TALLER DE CREACIÓN LITERARIA DE PINA DE EBRO pinaescribe@gmail.com |
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema POEMAS. A mi hija Silvia; treinta y cinco años después de aquella tarde. NEGRO COMO SUS OJOS Vertido en las sombras del alejamiento el momento se hace denso, implacable, continuo Así llega a mí, abierto, desgarrado, dividido. Voy buceando por la melancólica tarde de un tiempo arrancado Al encuentro voy de mi niña Al encuentro de su odio voy. Odio apercibido El doloroso y temido odio de mi propia sangre se vislumbra en su mirada enlutada Negro como sus ojos Odio infante Acorralado está el odio en su mirada párvula En un alejado rincón se refugia mi niña Mi niña del silencio Entre juegos y risas de otros silencios me muestra su odio En el patio de un internado de monjas me escupe su odio Confinado entre paredes extrañas su odio se torna interrogante Pregunta ¿por qué? Largo será el camino áspero, le digo Inflexible el viaje Habrá días... Sucederán días desesperados Horas que quedaran sin besos, sin caricias sin gestos. Con el odio a cuestas también se existe No sé si digo bien... Fuera y dentro de mí, las palabras arden La irremediable injusticia del comienzo diferente que hiere Que atenaza y que muerde La sociedad indiferente que grita alborotada y no sabe de silencios... La que ignora y amordaza al silencio muerde más que su odio Más me muerde... Tintinea una campana Sin tripas... Sin música... Muda campana que reclama su presencia y la aleja. Una danza de manos en el aire... Con el odio en sus ojos se mueve Adiós...Adiós... Hasta pronto mi niña... Y en mis ojos llueve Llueve a cántaros... Finalista en Poesía en el XI Certamen Literario Nacional de Relato y Poesía para Personas Mayores convocado en el marco de las XX Jornadas sobre Personas Mayores celebradas en Ibercaja Patio de la Infanta. Zaragoza 15 de mayo de 2008 Busco la verdad navegando por las horas El tiempo mata el presente y pronto formaremos parte del pasado Moriremos lentamente, navegante pirata de un mar intoxicado Busco las olas del mar, errante incomodado El olor a muerto se mete por todos los rincones del barco Entre pescado podrido se abre paso el casco Y atraído por la sangre el tiburón infatigable devora sin control No habrá nadie que lo pare Vomito por el olor que desprende este mar muerto Pasa el tiempo y se llevará la vida Se abre paso el barco dejando la muerte entre babor y estribor Brújula, timonel y rumbo fijo Prende la pólvora que pone el cañón al rojo vivo Hoy es menguante pero con las estrellas me oriento Aliado de la nada surco las olas del tiempo Remo y quemo estiércol y carbón Suena el cañón a cada paso Sueña el tiburón que soy pescado Frío y vacío, con los ojos en blanco Alas de papel (Al maestro. A Manuel Vilas) Julia Gallego Pérez Ven mi joven poeta, espectador sin márgenes ni marginaciones, y llégate hasta la mágica hora de mi noche impúdica. Y siéntate. No a cualesquiera de mis costados no; si no de frente, como se contempla el horizonte y la hoguera llameante. Ahora estoy desnuda. Una mujer mediocre expuesta, mostrada, descubierta. El alma herida y el tiempo vagando por el cuerpo es lo que verán tus ojos de voyeur y tus oídos de tísico. Y verás meter la vida del pobre imitador de juglar en un folio. Voy y vengo, ahora, con mis heridas de mujer adulta abiertas, entre la inercia de toda tu actividad, ante tu discreto encantamiento. Un sillón negro de cuero sintético no tiene mucho que ver, tan solo es un hueco donde posar lo corporal. Para la conformación de nuevos fragmentos de existencia me es precisa la ventana indiscreta de la noche. Y es, ahí, en el ardiente paso de la anochecida y bajo el clamor de los ánimos desbocados, fuera ya de los largos mutismos de la monotonía y la reiteración, de los rugidos delirantes del suicidio colectivo, donde la inmensidad oceánica de la literatura se despliega ante la penumbra gris y amarga de mi otoño. Observa lo que hay. Siente cómo emergen las palabras. Cómo respiran. Cómo me inundan los ojos. Cómo tiemblan. Son como brotes tiernos y jugosos de una primavera cálida. Un misterio en marcha que comienza. ¿Qué soy, en este momento, quién soy? Soy el cuerpo que ya comienza a no ser. Ya no soy mi inseguridad ni mi silencio. No soy ya mi resignación. Ni mi dolor. Ni mi muerte. La mujer invisible que duerme en la conformidad y es cobarde está agonizando. Ahora pues, te ruego que retornes. El lugar de la gloria literaria te espera. ¿No escuchas como las mariposas de la inspiración despliegan sus alas? Hasta mis sentidos llega el suave murmullo de su aleteo. Cuándo llegues a ellas, en la suavidad silenciosa y grande de su infinito, háblales de la insignificancia del insecto, de la crisálida inmutable que no alcanzará su metamorfosis, que no verá crecer nunca sus alas. Muéstrales la fronda espinosa de su particularidad. Ella, mi otro yo, mientras, chupará la sangre azul para calmar su sed. Y fabricará un par de alas de papel. Nada más. Parece que nadie se anima a colgar poemas del taller de Manuel Vilas. Estos que siguen son los que escribí en la primera clase un poco -o un bastante- retocados. El martes 12 nos vemos. Por José Manuel González SUPERVIVIENTES Ellos no son sólo estadística, son Adul, Mohamed, Michal, Irina o Imelda. Ellos no son sólo brazos, son recuerdos, risas, dolor y distancia. Ellos no son sólo colores distintos, son riqueza, canción, nostalgia y desarraigo. Ellos no son sólo de otras tierras, son aislados, ausentes, transparentes y mudos. Ellos no son sólo miseria, son huida, rechazo, intolerancia y lucha. Ellos no son sólo problemas, son vidas ocultas en habitaciones diminutas con derecho a cocina. Ellos no son solo votos en las municipales, son padres, son madres, son hijos que comen y beben y ríen cuando les dejan. Ellos son sólo como cada cual: náufragos supervivientes. Los veo flotar sobre sus asientos neumáticos Emergiendo entre la niebla atronando con sus máquinas rotundas. Veo el ulular mudo de las sirenas rotatorias anunciando con destellos la lentitud de sus ruedas. Los veo clavar sus hierros en la tierra seca arrancando humedad con lombrices muertas pero cada vez están más altos cada vez sus caballos de vapor queman más campo y arrollan, como Atila, lo que queda de vida. NEGRO SATÉN Conozco cada peca de tu espalda las cuento con la avaricia de un poseso y sueño pesadillas que las pierdo entre inmensas sábanas de satén negro. Conozco cada grieta de tus labios relamo la saliva que te sobra con mi propia boca te chupo los besos y escribo sobre tu piel con los dedos. Conozco la caída de tus ojos cuando presienten la caricia de los míos adivinas mi aliento en tu nuca y ocultas con tus manos el cálido rubor de tus mejillas. Conozco cada peca, cada grieta, cada mirada y muero de pensar no llegar a conocerte nunca. Mi tiempo es blando Los minutos se me escapan de las manos quiero coger las horas pero se pierden en el éter como se pierden las almas en el limbo. Sucumbo ante el arrítmico tictac que me atenaza ¿por qué les llamáis segundos? ¿es que acaso hay primeros? Maldigo a Dalí y a sus relojes blandos. Por un camino de sangre, sangre perdida de muchas ilusiones, Quizá siguiendo el camino, camino sin fin, En un mundo tan avanzado, de miedo, poder y odio, no existen los derechos, si no pagas con oro. Nos dicen con ironía, hay que aumentar la natalidad que pocos jóvenes quedan, y tú te preguntas Sólo nos queda el amor que entre personas procesamos, mas el amor no da para vivir, por ello algunos pueblos se rebelan Carlos desde Pina de Ebro mi email irixoa@hotmail.com Nos sentamos a la mesa del silencio Un silencio tan inmenso como el mar ¿En qué escarpados arrecifes encallaron nuestros besos? ¿A qué glaciares transportamos nuestros sueños? Siento ese mar inmenso que me engulle Y, ese silencio Tu silencio que me ahoga Duermes entre las mareas, amor que un día fuiste, tú que fuiste marinero dime: ¿Por qué respiras? ¿Por qué yo siento entumecido el corazón mientras respiras? ¿Y hasta que profundo y negro abismo me transporta el mar de tu silencio? Algunos aprendieron a nadar con sus amarras Se arrimaron a una orilla sin verdad. ¿Cuál es mi verdad? Mi verdad es la médula del amor. Viejo cuerpo que se arrastra Frío y maltrecho cuerpo ¿De que huyes? No siento tu respuesta Tan solo escucho ese sonido tuyo de cobarde ¿Acaso sientes miedo ante la incógnita? Tú Tranquilo amante de existencias Valioso gusano de la tierra ¿Te quedas pensativo ante la espera? Pobre imitador de poeta ¡Que pena me das! Tú Narrador de desapercibidas historias sin letra Creador de subterfugios Y coleccionista de falacias ¿Por qué temes al miedo? ¿Acaso sientes que se agota un tiempo que no te pertenece? Ignorante del cronómetro impávido de la vida que queda para otros Deja que el viento eleve las hojas No amarres la mezquina mentira ¿Amaste acaso alguna verdad? No siento tu respuesta Frío y maltrecho cuerpo mío. Dos enhiestas torres marcan tu horizonte, te imprimen caracter y soberanía. Más desde hace un tiempo tienen competencia, dos jóvenes gruas rompen la armonía. ¿Quereis cortejarlas? ¡Por Dios que osadía! quieren imponerles su cruel compañía. Pero aunque lo piensen no están a la altura, carecen de historia, solera y cultura. Me gusta tu porte, tu aroma y tu acento y que sigas siendo pueblo de dos torres. Ya les escribí en su día a Felipe y al Aznar Aunque desde el De Bislay, el periódico local, Supongo que por humilde no les podía llegar. Hoy escribo a Zapatero, para mí los tres igual. Pues siguen en el empeño de llevarse nuestra agua "solamente la que sobra" y creen que nos engañan. Dijo un día don Felipe que aquí los aragoneses Se sientan en el botijo, y somos insolidarios A esto le respondí: que antes de llevarse el agua Nos dejen echar un trago. Quiso taparnos la boca ofreciéndonos el AVE O sea, nos ofrece un caramelo pero nos deja con hambre. Si convierten los Monegros de secano en regadío Seremos nosotros mismos los que les den el botijo. Aznar cual cordero disfrazado se la quería llevar Para regar el Levante y Murcia (costa de mar) Y teniendo allí tanta agua, que según los que predicen Un día nos va a inundar, ¿no sería más lógico empezar a desalar? Para sus campos de golf, aguapark y maravillas Y que nos dejen en paz con promesas incumplidas Como embalses y pantanos que despoblaron los pueblos Hace más de treinta años y aun no se han hecho hoy día Aragón tiene desiertos muchos pueblos que obligaron a dejar Para luego no hacer nada y dejarlos escachar. Zapatero más ladino, la está queriendo meter Y con la Expo del agua nos ha tendido una trampa (Esto a mi corto entender) Pues cuando vean los "grandes de la unión" el despilfarro No les van a quedar dudas y de esta no lo contamos Yo le digo a este señor que estudie la situación No se deje engatusar, que tiene a su alrededor algún que otro cabezón Que luego a los de Aragón nos llaman los cabezudos Y a ellos habría que hacerles a medida el cachirulo. Para mí que hay muchos "listos" que se nos quieren llevar Como zorros la gallina y espantarnos el corral Y aquí de gallinas nada porque a nobles y valientes Ni ellos ni nadie nos ganan. Que les quede pues muy claro que es nuestra voz popular Que no estamos dispuestos a que encalen las fachadas Y luego entren en las casas a saco para vaciarlas. Y si nombro a Felipe y a José Mª Aznar y sigo con Zapatero Sólo es para demostrar que el problema que tenemos Nos viene de muy atrás, Pues somos el hijo pobre y en vez de darnos la mano Nos echan la soga al cuello para terminar de ahogarnos. Yo quiero tocar las fibras de los que están en lo alto Que actúen con la razón, con justicia y con conciencia Que por menores motivos, se declaran muchas guerras. Que Aragón señores míos se siente muy español Y tiene el mismo derecho que cualquier otra región Porque desvestir un santo para luego otro vestir Por muy cazurros que seamos solo lo hacen en Madrid. Que queden muy enterados todos aquellos y aquellas Que se relamen los morros al tiempo que nos degüellan. Si esto les parece fuerte mucho más fuerte lo es Que te hagan dejar tu casa y se te rían después. No es que a mí me haya ocurrido, mas me pongo en su lugar Y esta es una situación imposible de olvidar. La lucha será más grande de lo que ustedes pensaron Sería bueno recordar: rectificar es de sabios Porque hay muchas más provincias que se sienten implicadas Bien por solidaridad o bien por perjudicadas Pues que nadie se imagine que esto acaba con nosotros Que hoy le ha tocado a Aragón, mañana les tocará a otros. No entiendo empeño tan grade en llevarse nuestro río A las costas levantinas, ¿Será por qué los de allí les dan mejores propinas? Pues nosotros, señorías, no nos vamos a rendir ¿Por qué han de llevarse el Ebro si el quiso venirse aquí? Reconocerán al menos que actúan contra natura. Luego dicen de nosotros que hacemos como el del tren Pero yo veo que ustedes son casi todos como él. Querría dejar muy claro que Aragón es solidario Con todo el resto de España, Mas no puede permitir que le roben su "mañana" Y ya que tanto empeño tienen ¿por qué no hacemos un trato? Que a la vez que se nos llevan el Ebro con un canal Con otro traigan un brazo de la rica agua del mar Para hacer en los Monegros otro hermoso Agua Park. Un pedacico de playa, y el Disney tan famoso que se dejaron quitar. Potenciar sus balnearios, su reserva natural Y también campos de tenis que por tierra no será Y aunque a mí no se me ocurran muchísimas cosas más Para que así sea el trueque por lo menos imparcial. Aragón es solidario que recibe a los que vienen Con respeto e ilusión los deja habitar allí Y les da facilidades "pa" crearse un porvenir Esto nos honra, señores, que no lo hace todo el mundo Para eso hay que ser generosos y haber sufrido mucho. El Ebro nace en Fontibre y desemboca en el mar Y pasa por Zaragoza para besar el Pilar Y mientras pasa la Virgen le dice muy despacico Si te llevan, en verano no nos veremos amigo Y él se crece con lágrimas que nos llegan hasta el alma Ya que no nos quitan sed pues están contaminadas. Y pienso pa mis adentros "poca vida nos ampara" Más les valdría, señores, que dedicaran su tiempo Y el dinero que malgastan, en estudiar la manera De asegurar el futuro pa todos hijos de España Que ya veo yo a mis nietos, vestidos con escafandras Y llevar de día y noche el oxigeno a la espalda Así que ahora mismo pongan, científicos a estudiar Para corregir defectos que nos van a sentar mal Que deberían sentir temor y remordimiento Por dejarnos la herencia, de este mundo tan infecto Que carga contra natura, destruye ríos y bosques Contamina la atmósfera y amordaza nuestras voces. Pues incentivan las guerras de los grandes potentados Que con armas y motores el ozono han destrozado Y nos hacen sentir culpables a los cuatro desgraciados Por emplear los productos que se venden en mercado Cuando lo normal seria el dejar de fabricarlos Claro que esto les daría a ganar muy pocos "cuartos" Y luego tienen los huevos de llamar insolidarios Por levantar nuestras voces cuando quieren masacrarnos. Esto es a pequeña escala como funciona el sistema Lo voy a dejar así, que esto tiene mucho tema. 8 - 2 - 2007 Dedicado a mi nieto Jorge, el ángel que tengo, Y a la memoria de mi nieto Nacho, el ángel que me falta, Y a la unidad de neonatos del hospital Miguel Servet , de Zaragoza Le contaron que no poseían ni cuerpo ni sexo, solo alas. Le contaron que, algunos, se habían rebelado contra un ser supremo y, por eso, por orgullo y por soberbia, fueron arrojados al reino de las tinieblas. Hasta pasados más de veinte años, ella, no encontró la verdad de aquella historia: Sus inmensos ojos verdes cobraron un tinte violáceo cuando dio a luz al primero, y al segundo. Al verlos, no hubo un rostro más plácido que el suyo. A la puerta del quirófano, el amor de su vida, el padre de sus hijos, intentaba calmar sus miedos justificando con su silencio el respeto a los miedos de los otros. Sin embargo, para todos los que le rodeaban y les querían, aquel silencio se unía al de ellos en forma de plegaria. ©©© Shhhh, Shhhh.... Eres un doble sueño vestido de niño. Shhhh, Shhhh.... Es hora de dormir. Es hora de cambiar al sueño su nombre. ¿Qué fue del cuerpo que te esperaba para que lo vieras y no olvidaras nunca? Te contaré una historia, acariciando este momento de paz, lejos ya del largo camino del dolor. Una historia con olores a principios de otoño, a agua de rosas, a ráfagas de cierzo, y a perlas de lluvia. Te contare historias de ángeles que duermen entre cristales. Ángeles hechos con trozos de amor, de ilusión y de esperanza, plantados en la tierra. Te contaré historias de vientres ya vacíos, de senos aún hinchados, de bocas deseosas de besar. Y de temblorosas y entrelazadas manos apoyadas sobre cristales de esperanza. Te contaré historias de pequeños y dolientes ángeles, instalados en la dulce tentación de poseer un nombre. Ángeles reflejados en el vientre que los contuvo. Te contaré historias de ángeles de más colores que el blanco. Ángeles prematuros y vulnerables, y ángeles de rasgos diferentes. Te contaré historias de ángeles adormecidos en un mundo imperfecto. Ángeles entre mascarillas, y batas verdes y blancas. Te contaré historias de ángeles que permanecen para siempre en la memoria, en el corazón y en la boca. Ángeles, auténticos y verdaderos ángeles, poseedores de cuerpo, de sexo, sin alas. Te contaré la historia de un ángel que se oculta en tu mirada, mientras siento que solo es lluvia lo que resbala por mis mejillas. Lloro porque me he quedado sin lágrimas y como las nubes que pasan inútilmente sobre la tierra árida mi corazón se marchita sin ellas. Mi lloro es un lamento de la vida, del tiempo de la muerte que llevo adentro adherida como hiedra al árbol pleno al que roba vigor, juventud y hasta sus sueños y ya no tengo más lágrimas para llorar mis miedos y temo despedirme seca como el desierto. Arrate Lo primero fue el color: Naranja y verde Así llegué En la foto de un DNI viejo Veo a mi bisabuelo Me llama esparvel Sonríe con la boca torcida -Ha visto demasiado del mundo- No puede sonreír del todo Yo en cambio En el pilón de San Roque Sonrío medio desnuda Con la ignorancia del mundo Reflejada en la cara En el jardín de la plaza Con un Miguel redondo El color se multiplica Pero poco a poco empieza a desaparecer Y David ya fue gris Alguien acababa de morir Todos tenían miedo Yo también En mi habitación oscura Ojos de muñecas encima del armario Como a todos a mí también me vigilaban Y aquella muerte trajo más vida Y salimos al monte Y a la arboleda Y jugamos al fútbol entre los pinos En sitios donde antes hubo una guerra Y veo el lápiz del carpintero Siempre detrás de la oreja Una herencia como cualquier otra Ignorado sistema de sujeción Y bicis extrañas al salir del colegio Con todos los primos buscando un hueco Y ataúdes donde esconderte Con esa tela acolchada y blanca Y gafas empañadas al comer lentejas Todo el invierno comiendo ciega Y ropa manchada con cada viaje Con cada verano y sus vacaciones Y estoy con mis abuelos Leyendo la Lecturas tras la misa del domingo Y esperando los cinco duros de propina Y veo a la Felicidad Con la moneda en la mano Cuando le llevo mis higos Y a la Pilarín Dándonos chocolate de su tienda Y a Juan el Rosquillas Cortando el pelo a mis hermanos Y al Ángel el Cojo Entrando en su quiosco A vendernos chucherías Y a mi abuela y sus hermanas En el comedor de la tía Carmen Jugando a la perejila Y veo a mi Virgen y a mi decepción Y veo lo que fui Y veo lo que soy Lo mismo Pero con ausencias Marisa Fanlo Mermejo, 13-11-06 Es invierno en mi alma y hiela mi pecho la nieve se acumula y sopla el viento. Llueve en mis ojos aguacero intenso mi boca muda guarda silencio ¡Si el sol saliera y rozara mi pecho! seguro fundiría todo este hielo y mi boca de risas llenaría el cielo... y espero aterida sentada en el suelo que ese milagro ocurra mientras aún haya tiempo. Arrate Gallego Miraba a través de la ventana El mundo me parecía muy limitado Gente variopinta que atravesaba la infinita calle Imaginaba sus nombres y sus vidas No me gustaba el ruido estremecedor de los coches No me gustaban los días grises y melancólicos No me gustaba la ciudad A mis ojos párvulos tampoco Me encantó la idea de cambiar... Llegaron –puedo decir tal vez- aquellos años tan mágicos e interminables Los amigos devotos y no devotos El olor tierno a pan y hojas otoñales El primer revolcón junto al río Las expediciones con mochila y bicicleta El rabino de la abuela con perras gordas Los cigarrillos compartidos clandestinamente Subir a tientas las escaleras aquellas madrugadas del sábado Me gustaba el piar de los pájaros Pensaba en mi próximo destino Me gustaba el pueblo No fue difícil elegir itinerario Me gustaba el paisaje que miraba a través de los cristales El fervor y el anhelo llenaron mi equipaje... La bella Florencia me excitaba Cinco años adorando el “Duomo” y su “campanile” Las joyerías del “Ponte vecchio” Aquella pizza suculenta en mi barrio bohemio Aquellos alumnos que hicieron tan grata mi profesión Aquel hombre seductor llamado David Me gustaban los viajes en tren No me gustaban los “carabiniere” Me gustaba el “bellissima” del vecino de enfrente Echaba de menos el “cuéntame” de Patricia Me gustaba el arte renacentista No me gustaba el teléfono Descolgué y dije “vuelvo con vosotros” Ahora estoy aquí Todo me es familiar Este lugar lo he vivido Tras ese cálido abrazo de las nueve Miro de reojo el mapa... Amanda Carreras, noviembre 2006 La Virgen es buena, Siempre me espera encima de mi cama. Una madre protectora, Con un manto azul, Con un niño en brazos, Con tristeza en la mirada. No podrá salvarlo. La niña quería ser buena, Y rezaba, Siempre en la oscuridad, Para no ser vista, Para ocultarse. Y la Virgen la miraba fijamente, Con su tristeza infinita, Profunda. Miraba su pelo corto, Crespado y pelirrojo. Pero no la oía. Había mucho ruido alrededor. Ahora la Virgen está quieta, Su manto azul se cae a trozos. Ya no mira nada, Está como muerta y es muy fea. No bajó a ejercer de peluquera, No consiguió alisarle la melena, Ni hallar el tono rubio deseado. El niño y la niña fueron hacia el ruido. No pudo salvarnos. Marisa, junio 2006 Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Cielo ha muerto. Hoy hace un año y ella sigue en todas partes. En su despacho de diputación, Y en el cuadro que eligió; En el directorio de los teléfonos, con su nombre al lado del 8892; En mi lista de direcciones electrónicas, Con la suya sin borrar todavía; En la bandeja de entrada, en el mensaje de navidad de su marido y su hijo; En el despacho de la sede Donde tienen la foto de todas; En esa foto de todas las mujeres Que ya no podremos repetir; En la plaza que inaugurábamos Cuando me llamaron para avisarme; En la carrocería de mi coche Con un golpe del día de su funeral; En todos los recuerdos de mi trabajo Que tienen mi madre y mi tía; En el cabello de ángel de mi madre, Que le dio la receta para hacerlo; En todos los actos a los que viene su familia. Pero Cielo ha muerto. Marisa, mayo de 2006 I Floto en un mar de azúcar entre regaliz rojo y caramelos de menta con pipas Churruca de paquete grande arroz inflado y patatas fritas. Navego en las podridas aguas del papel cuché mientras veo pasar la vida por el ventanuco en mi solitario encierro hexagonal me emborracho de dulces y vinagreta. Un rayo de sol golpea las horas pesadas y orondas y un gorrión picotea mi paciencia. JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ- NOVIEMBRE 2006 |